35 años ante el Tribunal de Instancia de La Rioja me han enseñado que la diferencia entre un buen procurador y uno excelente no está en el título. Está en el compromiso que pones en cada expediente.
Empecé en este oficio cuando la tramitación telemática era ciencia ficción y los escritos se presentaban en papel. He vivido cada reforma procesal desde dentro y eso me da una perspectiva que no se aprende en ningún máster.
Llevo más de 35 años representando a abogados, despachos y particulares ante las secciones del Tribunal de Instancia de Logroño y del resto de La Rioja. En todo ese tiempo, nunca he perdido un plazo. No es casualidad: es el resultado de un sistema de trabajo obsesivo con los detalles.
Estoy colegiada en el Ilustre Colegio de Procuradores de La Rioja con el número 27 y desde entonces he construido mi reputación sobre una sola premisa: que quien trabaja conmigo no tenga que preocuparse por el estado de su expediente, porque yo se lo cuento antes de que me pregunte.
Trabajo con despachos de La Rioja, Madrid, Bilbao y Zaragoza que tienen asuntos ante las secciones del Tribunal de Instancia de Logroño. Y con particulares que necesitan a alguien de confianza cuando la vida los lleva a los tribunales.
No son valores corporativos escritos en una pared. Son compromisos concretos que cualquiera que haya trabajado conmigo puede confirmar.
En 35 años de ejercicio profesional, nunca he dejado vencer un plazo procesal. Es mi compromiso más importante y el que nunca negocio.
Informo de cada actuación, notificación o resolución el mismo día. No espero a que me pregunten. Eso no es la norma en el sector, pero para mí es innegociable.
En horario laboral, garantizo respuesta en menos de tres horas. Para urgencias procesales, el mismo día independientemente de la hora.
Todo lo que me confías permanece entre nosotros. La confidencialidad no es solo una obligación deontológica, es una cuestión de respeto y de principios.
Cada escrito revisado, cada notificación verificada, cada plazo calculado con margen. El rigor no es una opción cuando los derechos de las personas están en juego.
Soy procuradora, no una máquina de procesar expedientes. Cada cliente tiene nombre, una situación concreta y merece una atención real.
Mi formación no termina con la licenciatura. El Derecho Procesal evoluciona y quien no se actualiza queda obsoleto. Sigo de cerca cada reforma legislativa y cada cambio en los sistemas de tramitación telemática.
Estoy colegiada en el Ilustre Colegio de Procuradores de La Rioja (ICPLA) con el número 27, y cumplo con todos los requisitos de formación continuada que exige el ejercicio de la profesión.
"La mejor forma de que confíen en ti es no darles motivos para dudar. Cada expediente que gestiono con excelencia es la mejor carta de presentación."
— V. Vélez, Procuradora
Universidad de La Rioja
Formación especializada
ICPLA — La Rioja
Juzgados de La Rioja
Gestión 100% digital de expedientes judiciales